Nayar Araiza López

Docente Universitario y Columnista de Prensa

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Relatos y Leyendas de Nayarit. Una segunda oportunidad

Autor: Hugo César Delgado Ayala

Hugo César Delgado Ayala, Docente Universitario en la UAN y Escritor

Una segunda oportunidad
Leyendo algunas historias sobre este bar, anteriormente llamado Barba Roja, hoy el Sótano, donde según la leyenda hizo su aparición el mismísimo Satanás, no puedo evitar platicarles una historia muy extraña, la cual yo mismo presencié, cuando era barman en el bar antes mencionado.
La noche transcurría normal, era entre semana y estaba algo solo; yo, como lo mencioné, atendía la barra del lugar, no había nadie aún sentado ahí, de hecho, sólo un par de mesas del fondo estaban ocupadas.
De pronto, vi llegar a un cliente my asiduo, él vendía calcetines por toda la ciudad, lo conocíamos como Farías, su lugar favorito era un banco justo en medio de la barra y esa vez no fue la excepción. Aquella noche lucía triste, desanimado, yo intenté hacerle plática, preguntando por qué su estado de ánimo.
-¿Qué le pasa amigo Farías? ¿Por qué anda tan agüitado?-
-No he vendido nada hermano, ando cansado, sin lana, y la neta vine a hacer tiempo y descansar un poco, ahora sí que ni para una cheve he sacado-
Dicho aquello, vimos que entró un joven, por cierto bien vestido y se dirigió a la barra, tomando asiento junto a Farías, fue lo primero que se nos hizo extraño, pues había bancos desocupados por el resto de la barra; pidió una cerveza y pagó con un billete de 500 pesos. Le di su cambio y él lo puso sobre la barra. Conforme Farías y yo platicábamos, el tipo se metía en la plática constantemente, lo que en cierto momento me molestó y les di la espalda, poniéndome a limpiar unos ceniceros.
De repente, me llamó la atención que aquel tipo le comenzó a decir cosas a Farías sobre su vida, como si le estuviera leyendo su biografía, cosas que seguramente mi amigo no le contaría a nadie, y se las decía con lujo de detalle; entonces me habló y me dijo que le sirviera una cerveza a mi amigo, la serví y miré a mi cuate con cara de incredulidad, sin entender por qué aquel extraño conocía su vida a la perfección; casi tartamudeando le preguntó:
-¿Cómo es posible que sepas tanto sobre mí? ¿Quién eres?-
-No preguntes cosas que no quieres saber, pongámoslo así, soy un ánima que viene siguiendo tus pasos, y será todo lo que te diré sobre mí, ese dinero que está en la barra es tuyo, gástalo en cerveza o en lo que quieras, pero cuando se acabe, vete, y no te quiero volver a ver por aquí, porque entonces te va a ir muy mal-
Así, sin más y sin tocar la cerveza, el extraño sujeto se salió del bar, Farías volteó a mirarme y me preguntó si había escuchado sus palabras y le dije que sí, enseguida salió a ver para dónde se dirigía aquel tipo pero, ya no había nadie, y eso que sólo unos pasos alejan la barra de la salida, lo único que encontró fueron unos relámpagos que aparecieron en un cielo estrellado y que desataron una tormenta pocas veces vista en Tepic, con ráfagas de viento y relámpagos. Aquella noche, no sé quién o qué visitó el ya famoso lugar, lo cierto es que fue la última vez que vi a mi amigo Farías en la barra de aquel anteriormente conocido como bar Barba Roja; quizás recibió una segunda oportunidad de parte de ese ser en quien están ustedes pensando.

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