Comentarios de la Bahía

Por Nayar Araiza López

Daniela Sahagún: entre la legalidad y las resistencias políticas

  • La violencia política de género y el costo de ignorar un protocolo que pudo prevenir nuevos agravios

Hace más o menos un año, la Síndico del Ayuntamiento de Bahía de Banderas, Daniela Zeamay Sahagún Flores, presentó ante el Cabildo una iniciativa denominada “Protocolo Municipal para la Prevención, Atención y Sanción de la Violencia Política en Razón de Género”. Solicitó, como marca el procedimiento, turnarla a comisiones para su dictaminación inmediata y pidió que su intervención quedara asentada en el acta y en la Gaceta Municipal.

Y es que, recordemos, desde el inicio de la administración, y no obstante que después de la figura del presidente municipal la segunda posición más importante es, indiscutiblemente, la Sindicatura y es la doctora Daniela, quien ocupa este cargo, siempre ha sido “boicoteada” por celos e inmadurez de algunos funcionarios y regidores sin oficio político. Esto porque no la consideran parte del equipo del ahora alcalde con licencia, Héctor Santana, por lo que por todos los medios posibles han tratado de minimizar su figura.

La doctora lo denunció ante el Cabildo, para sorpresa del entonces alcalde Héctor Santana y del secretario Israel Santillán, quien, dicho sea de paso, hoy es el presidente municipal en funciones. Zeamay Sahagún fue muy clara y contundente en sus afirmaciones, tanto ante el Cabildo como en su propio espacio en redes sociales y en algunas entrevistas con los medios de comunicación.

Bien recuerdo que, en aquel entonces, Daniela Sahagún denunció ser víctima de lo que consideró un bloqueo institucional y de la negativa reiterada de proporcionarle la información necesaria para ejercer sus funciones. También señaló que era excluida de mesas de trabajo, actos oficiales y asuntos propios de la Sindicatura; que recibía presiones para firmar documentos o contratos sin tiempo suficiente para revisarlos, y que era permanentemente desacreditada, intimidada y minimizada en su investidura. Una estrategia que, según su percepción, buscaría presionarla para renunciar o solicitar licencia.

El tema vuelve al tintero por la reciente inconformidad expuesta por la actual Secretaria del Ayuntamiento, Ciola Edhit Arévalo, quien presentó una queja ante la Contraloría Municipal por violencia política en razón de género y anunció que acudirá ante las autoridades judiciales para denunciar a un regidor, al que acusó de violentarla de manera reiterada. No mencionó su nombre, aunque para muchos resulta evidente, pues públicamente se mofa de ella, se burla y la desacredita, de hecho fue el único que votó en contra de su nombramiento, lo que ya le añade un tema personal al asunto.

En política y gobierno “el hubiera no existe”, pero, de haberse dado relevancia a la propuesta de la síndica municipal Daniela Sahagún, para aprobar este protocolo y evitar que alguna funcionaria pública o representante popular fuera violentada por políticos “tarados”, este episodio contra la secretaria Ciola Arévalo quizá no habría ocurrido.

Ahora sí, este regidor por cierto es muy “desatinado” fue expuesto porque “tocaron” a un elemento al que sí “consideran de casa”, cuando, si nos apegamos a esa tendencia de “política pública” de cero tolerancia a la violencia contra la mujer en cualquiera de sus formas, no debe ocurrirle a ninguna, sea del equipo político que sea.

Repruebo totalmente las acciones contra la secretaria Ciola Arévalo, pero creo que aprendieron la lección. A dos años de gobierno, es hora de que les “caiga el veinte” de que Daniela Zeamay Sahagún Flores, con base en la Ley Municipal para el Estado de Nayarit, es la representante legal del Ayuntamiento y la responsable de vigilar el patrimonio municipal, la hacienda pública y la legalidad de los actos administrativos. Sus atribuciones incluyen la defensa jurídica del municipio, la supervisión de bienes y recursos, así como la participación en la elaboración de reglamentos y acuerdos.

En ese marco legal y en cumplimiento de las responsabilidades que le marca la ley, la doctora Daniela Zeamay ha brindado, en los hechos, un respaldo importante al presidente con licencia Héctor Santana, así como al actual alcalde Israel Santillán. En términos “coloquiales” les está cuidando las espaldas ya que ella sí cumple con su trabajo y cuenta con un importante equipo de asesores, pagados de su “cartera”, para revisar y corregir contratos cuando detecta posibles inconsistencias que podrían derivar en observaciones de la ASEN y la ASEF, ya que existe la obligación de subsanarlas.

Este arduo trabajo muchas veces retrasa los pagos a proveedores o las acciones de los procedimientos legales de la administración municipal, porque todo debe estar perfectamente cuadrado para no ser sujetos a observaciones. Mas en estos tiempos de controles estrictos de auditorías y anticorrupción. Por ello, no pocos funcionarios públicos y algunos regidores, incluidos muchos “tóxicos” y aduladores, han cometido el error de boicotear políticamente a la síndica Daniela Zeamay Sahagún Flores, evidenciando una preocupante falta de madurez, pese, como dijimos al inicio de este editorial, a la relevancia institucional de su cargo.

La doctora Daniela Zeamay Sahagún Flores no es adversaria del Ayuntamiento; es parte fundamental de su Cabildo. Que tenga aspiraciones de convertirse en candidata a la Presidencia Municipal, al igual que otros funcionarios, es completamente normal en política. Considero que es una mujer con amplias posibilidades, y serán su partido, MORENA, así como las encuestas, los que definan la próxima candidatura a la Alcaldía.

Vuelvo a refrendar: “No existe motivo para descalificarla”. Si la candidatura será para hombre o mujer, lo determinarán su partido, la autoridad electoral y los tiempos políticos. Pero, hoy por hoy, Daniela Zeamay Sahagún se encuentra entre la legalidad institucional y las resistencias a su importante posición. De corresponder la candidatura a una mujer, sin duda es la figura mejor posicionada para contender por MORENA a la Presidencia Municipal, porque si hablamos de “equipos”, la doctora, desde el inicio “se la jugó” con la hoy Presidenta de la República Claudia Sheibaum. Va.

 

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