Plumazo

Por Nayar Araiza López

Héctor Santana y el peso de los acuerdos nacionales

  • El respaldo a Jasmín Bugarín coloca la decisión del Presidente Municipal de Bahía de Banderas, en el terreno de las alianzas políticas y abre otra perspectiva para su trayectoria.
  • No obtener una postulación no necesariamente significa quedar fuera de las decisiones ni perder posibilidades de crecimiento político.

Parece que a no pocos se les desbordan las emociones, respecto a la designación de la Coordinadora de la Cuarta Transformación en Nayarit. El propio Héctor Santana García aceptó de inmediato la decisión y expresó su respaldo, asegurando que continuará fortaleciendo el movimiento. Él mismo le levantó la mano a Jasmín Bugarín.

Así que no deberían acelerarse quienes sugieren que Santana abandere a otro partido, ya que todo indica que se van a quedar con las ganas. Desde esta perspectiva, hacerlo equivaldría a un “harakiri” político, frente a una oposición que luce diluida y dividida, sin fuerza electoral. Simplemente no hay a dónde irse, los lugares ya están ocupados.

Héctor Santana ya pasó por un cambio de partido y emigró precisamente al entonces naciente movimiento guinda. Dar ahora otro salto podría interpretarse como una decisión motivada por intereses personales o de grupo, por encima del proyecto de la Cuarta Transformación, cuya definición en Nayarit apunta al peso de los acuerdos nacionales con el Partido Verde Ecologista de México.

Por el contrario, el posicionamiento de Santana indiscutiblemente que adquirió relevancia política nacional. Recordemos el caso de Omar García Harfuch, que ofrece un referente importante puesto que hace dos años encabezó las preferencias de la encuesta interna en la Ciudad de México, pero Morena postuló a Clara Brugada. Actualmente el Secretario de Seguridad Nacional hoy ocupa una posición central en el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, sin duda alguna es su “hombre fuerte” en el gobierno federal.

Héctor Santana aún es joven y podría colocarse en esa posición en Nayarit, por supuesto que sí, aunque las circunstancias son distintas, pero el antecedente permite advertir que no obtener una postulación no necesariamente significa quedar fuera de las decisiones ni perder posibilidades de crecimiento político.

Bajo esta lectura, la designación de una figura del PVEM en Nayarit responde también al interés de MORENA por mantener una alianza que resulta clave, un fin superior para construir mayorías legislativas y respaldar las reformas del gobierno de la denominada 4T. Además, creo que también contribuyó el evitar una fractura por el intenso golpeteo de los grupos durante este proceso, que a pesar del llamado a la mesura de la dirigencia nacional morenista, no hicieron caso.

Es posible que a Héctor Santana le hayan explicado previamente el alcance de esos acuerdos, es una posibilidad que siempre existió; su respaldo público, sin embargo, no permite asegurar qué conversaciones hubo ni cuáles fueron sus términos, pero en política nada es gratuito, con el tiempo lo sabremos.

Lo que sí es de manifiesto y percepción de un político de altura, es su decisión de acompañar la designación de Jasmin Bugarín, aceptar con ecuanimidad una definición de esta magnitud y en estas circunstancias, a pesar de haber ganado la encuesta interna, también es una manera de cuidar el camino que sigue. Reiteramos, aún es joven y gobierna el municipio más importante de Nayarit. Habrá Héctor Santana para rato. Claro que sí. Va.

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