Plumazo
Por Nayar Araiza López
“Rienda Universitaria” revive viejas prácticas de manipulación estudiantil y de injerencistas intereses externos
- El evento, a realizarse en el Lienzo Charro El Dorado tiene patrocinadores ligados a conocidos “políticos”, como “Nacho” Flores, exdirigente y candidato vitalicio de Movimiento Ciudadano
- Manuel Alberto Mendoza Esparza, director del INJUVE, así como el expresidente de la FEUAN, Ángel Aldrete Lamas, operan dentro de la UAN a través de Wilber Cervantes Fernández
La Universidad Autónoma de Nayarit emitió hace días un comunicado oficial en el que se deslinda totalmente del denominado evento “Rienda Universitaria”, a efectuarse este 7 de mayo, el cual, a todas luces, tiene fines de lucro, ya que se cobrará acceso y se venderá alcohol. El simple hecho de manejarse que es organizado por comités estudiantiles de la institución da pie a interpretaciones erróneas de la opinión pública, haciendo creer que es la universidad la que impulsa este tipo de acontecimientos, mismos que fueron erradicados hace muchos años de los “usos y costumbres” universitarios, pero que hoy regresan.
El evento, a realizarse en el Lienzo Charro El Dorado, contará con grupos musicales en vivo, transporte gratuito y patrocinadores ligados a conocidos “políticos”, como “Nacho” Flores, exdirigente y candidato vitalicio de Movimiento Ciudadano. Esta “charreada” difícilmente podría ser organizada por estudiantes comunes de licenciatura sin apadrinamiento, pues el operativo empresarial es evidente y está enfocado en el mercado juvenil, utilizando a estos ingenuos jóvenes y alimentándoles la creencia de “obtener” recursos para sus “actividades” universitarias.
Pero el hecho va más allá. Esta charreada, “La Rienda Universitaria”, no es de estudiantes; definitivamente no. Únicamente los engañan y los utilizan como un “ajedrez político”, en el que los “peones” son jóvenes universitarios y los reyes se mueven fuera del campus. Ahí aparecen nombres y padrinos, Wilber Cervantes Fernández, quien siempre figura como “operador” de estos menesteres, al servicio de los intereses de Manuel Alberto Mendoza Esparza, director del INJUVE, así como el expresidente de la FEUAN, Ángel Aldrete Lamas.

Ambos personajes, desde sus trincheras en el Instituto Nayarita de la Juventud y en Movimiento Ciudadano, vieron en la universidad una mina de oro, reflectores gratuitos, juventudes manipulables y una cantera de cuadros políticos para el futuro, además de la oportunidad de construir estructuras paralelas al margen del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, a quien ya dejaron de apostar. Con permiso o sin él del mandatario estatal, Mendoza Esparza utiliza recursos y programas para operar de manera burda, financiando grupos estudiantiles con la intención de “controlar” la UAN con fines políticos y personales.
Por su parte, Wilber Cervantes Fernández sigue empeñado en ser presidente de la FEUAN, para lo cual se reinscribe en licenciaturas sin terminarlas, con el fin de mantener la condición de estudiante. Cabe señalar que ya ronda los 30 años de edad, y ha hecho del activismo estudiantil su “modus vivendi”. Se le señala como quien está detrás del “cobro de piso” a loncherías, de “moches” a proveedores de material deportivo y de la imposición de venta de paquetes de fotografías y videograbaciones de graduaciones. También ha sido mencionado en presuntas redes de “trata” relacionadas con estudiantes. Toda una ficha, que no está dispuesta a renunciar a los jugosos ingresos que estas prácticas representaban y que la UAN ya había erradicado, aunque estos facinerosos se resisten a abandonar.
En ese contexto, fue Ángel Aldrete Lamas quien heredó estas prácticas. Vale recordar que el exdirigente feuano, junto con el exrector de triste memoria y hoy desaparecido Juan López Salazar, transitó de ser un estudiante que trabajaba como taxista para sobrevivir a convertirse en expresidente de la FEUAN, empresario y charro consumado con caballos de raza. Habrá que investigar de dónde forjó su patrimonio.

A lo largo del tiempo, muchos jóvenes han accedido a la dirigencia de la Federación de Estudiantes de la UAN sin tener una idea clara de lo que significa el liderazgo social. En lugar de enfocarse en obtener beneficios para la comunidad estudiantil, salvaguardar sus derechos y promover la cultura y el deporte, llegan con una visión distorsionada: considerar a la FEUAN como un espacio de poder y un trampolín político para obtener regidurías, diputaciones y alcaldías. Sin ningún tipo de vergüenza, se venden al mejor postor alegando “controlar” estudiantes, lo que ha servido como “caldo de cultivo” para la intervención de grupos fácticos del Estado en la universidad, apoyados por dirigentes inmaduros y oportunistas.
Ni siquiera en la época de Felipe Sánchez, José Luis Rábago, Tomás Pérez, Julio Mondragón y Humberto Lomelí se vio tanta ambición y sed de poder. Y eso que aquellos fueron tiempos duros, con verdaderas intromisiones de los gobernadores en la universidad, buscando controlarla. Aquellos líderes se distinguieron por defender la autonomía universitaria y rechazar la injerencia del poder político.
Hoy en día, personajes como Ángel Aldrete Lamas y Wilber Dikember Cervantes Fernández no solo carecen de ese espíritu, sino que “se ofrecen solos a los poderosos”, mintiendo sobre sus supuestos “controles políticos”. Están fuera de tiempo y lugar, viviendo en una época en la que esas estrategias ya no tienen cabida dentro de la universidad.
Pero su objetivo es claro, influir en las elecciones estudiantiles del próximo ciclo escolar para manipular a estos jóvenes ingenuos que supuestamente “organizan” la charreada “La Rienda Universitaria”, con la finalidad de definir las decisiones del máximo órgano de gobierno universitario, utilizando esta representación para avanzar en sus proyectos políticos, anclados en viejas mañas y en un imaginario juego de poder que no les corresponde. Aldrete y Wilber hoy orbitan alrededor de Movimiento Ciudadano. La tesis de que “controlan” el CGU a través de comités escolares suena más a mito conveniente que a una realidad verificable; de su dicho a la verdad hay una distancia como de aquí a la luna.

A quienes desde fuera alimentan la idea de que “impondrán” su voluntad mediante comités estudiantiles “controlados”, ya que el próximo año se renovará la dirigencia de la FEUAN, de ahí la urgencia de manipular a estos jóvenes ingenuos, porque también se empata con las elecciones constitucionales del 2027, conviene recordarles un detalle, las fantasías no ganan mayorías. El prestigio académico, la gestión y el cumplimiento de la normatividad pesan más que cualquier agitación coyuntural. Ángel Aldrete Lamas y Wilber Cervantes Fernández representan, indiscutiblemente, parte del pasado corrupto de la universidad.
Ya es hora de que la FEUAN y la propia UAN se liberen de estos dirigentes “contaminados” y de ese modelo caduco de dirigencia estudiantil. Que el Consejo General Universitario legisle dentro de un marco normativo transparente, asegurando que lleguen a la dirigencia líderes limpios, estudiantes reales y verdaderamente jóvenes, que no rebasen los 29 años de edad como marca la Ley en términos de organizaciones juveniles. Asimismo, que quienes aspiren a dirigir la organización y ya hayan egresado de licenciatura sean alumnos regulares oficialmente inscritos en programas de maestría, y no “fósiles” que se reinscriben de carrera en carrera sin concluir ninguna.
También resulta necesario reducir el periodo de gestión de la FEUAN, actualmente de seis años, a dos o tres. Además, debe permitirse que Valeria de León, quien aún preside la organización estudiantil, trabaje en la construcción de elecciones democráticas y limpias para la renovación de la dirigencia. Va.











