Leyendas de la Bahía de Banderas
Autor: Profesor Eduardo Gómez Encarnación
La Sangrienta Conquista del Valle de Banderas
- Algo para celebrar?
La colonización de la costa del valle de Banderas y región serrana fue sangrienta y difícil. Durante los años de pacificación, la belicosidad de los pueblos nativos que nunca se dieron por vencidos, los llevó casi al exterminio. En 1535 tuvo que intervenir el mismo Nuño de Guzmán para apaciguar a los naturales de Purificación y el Valle de Banderas. El Gobernador libró licencia y mandó forjar el hierro para marcar esclavos, ordenando varias entradas a esta región. Fray Antonio Tello dice que algunos capitanes anduvieron tan desenfrenados que, con la sentencia de “de los enemigos los menos”, marcaron hasta niños de pecho.

En 1539 Francisco Vázquez de Coronado, Gobernador de Nueva Galicia, regresó a esta comarca por la misma razón. Un año después, en su ausencia, Cristóbal de Oñate cambió la Ciudad de Compostela al lugar donde hoy se asienta para controlar a los tecoxquines que se encontraban en guerra desde la sierra de Vallejo hasta Ostotipac, hoy San Sebastián del Oeste. En esta rebelión participaban los naturales de las sierras de Cactlan (Compostela y San Pedro Lagunillas), Ostotipac (San Sebastián y Mascota), Acasuchilis (De Soyatán a Ixtapa, Jal.) y Toconios (El Coapinole y su comarca serrana, en Jalisco).
En 1544 la región fue finalmente conquistada y sometida por Diego de Colio, llevándose un botín de cinco mil esclavos. Participó en esta represión el conquistador y encomendero Álvaro de Bracamonte, requerido por Vázquez de Coronado para prender a Conutla, principal de Zacatlán, que andaba en guerra y “convocando a que se alcen los comarcanos”.
Fray Rodrigo de la Cruz o de Bienvenida, quien vio y se preocupó por los naturales denunciando el mal trato y el esclavismo, en una carta que escribe al Rey Carlo V en 1550 desde Ahuacatlán dice:
“[…] hay cerca de la mar un valle que le llaman el valle de Banderas. Yo visito parte dél. Llámase así este valle porque cuando los cristianos entraron en él salieron los indios con muchas banderas, y eran muy mucha gente. Dígolo en verdad a V. M. que ya no hay casi nadie y cada día menos. Es otros días fui allá y hablando con un español, díjome que había en un pueblo questá allí, agora tres años, 600 hombres […] y agora 70. En otro valle que se llama Mascotlán había muy mucha gente; no hay agora en todo el valle sinó un pueblo que tiene 300 hombres. Hablando yo con uno de los oidores questá en esta Audiencia deste nuevo reino, de la bondad deste valle que digo, estaba un español presente, y dijo: “la primera vez que entramos allí a hacer esclavos, hicimos dos mil”.
Las nuevas enfermedades y el esclavismo redujeron notablemente la población del valle de Banderas en 33 años. Peter Gerhard cita que “Diego Vázquez, que estuvo ahí en 1530, declaró en 1550 que la población de los pueblos costeros había disminuido en el ínterin, de un 80 a un 90 por ciento, y estima que en 1525 había en el área 100 mil habitantes que fueron disminuyendo en forma vertiginosa”.
El padrón de 1548 muestra un total de 2950 tributarios; el de 1570 fue de 1150 tributarios; hacía 1580 de 790 tributarios; en 1605 de 390 tributarios; y en 1644 de 290 tributarios.











