Plumazo

Por Nayar Araiza López

La fotografía de Geraldine Ponce con un hermano de Héctor Santana no le hace absolutamente nada

  • Difundir la imagen fue una estrategia con un alto grado de “mezquindad”
  • El médico Feliciano siempre hace lo mismo: “irse en contra”. Así que no fue “una sorpresa”

El médico Feliciano Santana García nunca ha participado en los proyectos políticos de su hermano menor. Esto ha sido así desde el principio y la ya lejana primera candidatura de Héctor; el neurólogo pediatra siempre hace lo mismo: “irse en contra”. Así que no fue “una sorpresa” lo sucedido en esta ocasión con la fotografía que se tomó con Geraldine Ponce, ya que en cada proceso encuentra el momento para ser protagónico; todo el mundo lo sabe en Bahía de Banderas.

La imagen no causa más que especulación mediática, que, a todas luces, era el objetivo, porque el doctor Feliciano no tiene, en lo más mínimo, una estructura política ni seguidores que no sean sus pacientes. Algún resentimiento tendrá; no lo sé ni interesa para el análisis periodístico. Son situaciones privadas, familiares, que no deberían involucrarse en la política.

La misma alcaldesa con licencia de la capital, Tepic, se ha quejado de ser víctima de violencia de género, puesto que se le ha señalado por temas de índole privado, personal y familiar, debido a su relación con el padre de su hija y actual pareja sentimental, asunto que tampoco debería ser de interés general ni utilizarse con intención política; pero le han tundido con eso en las redes sociales.

Sin embargo, esta vez ella no está jugando limpio. Con esta acción hizo precisamente aquello de lo que “se queja”, porque, definitivamente, difundir la imagen con Feliciano fue una estrategia con un alto grado de “mezquindad” por parte de sus “asesores”, ya que se trata de un tema privado de la familia Santana García. Algo le ofrecieron al médico, por supuesto que sí; no se requiere una bola de cristal para comprenderlo. Feliciano bien sabe que a quien daña no es a su hermano Héctor, sino a su señora madre. Sus razones tendrá.

Cabe destacar que la gráfica de Feliciano con Geraldine Ponce no le hace absolutamente nada a Héctor Santana, porque es indiscutible que continúa posicionándose en las encuestas. Les guste o no a sus detractores, es todo un fenómeno político que nadie esperaba. Así digan otra cosa, Santana es quien encabeza la mayoría de las mediciones, pagadas o no, reales o no, de “feis”, de empresas “patito” o encuestadoras de prestigio; en todas, o en su mayoría, es el alcalde con licencia de Bahía de Banderas quien destaca por encima de los demás en los porcentajes.

Sin duda alguna, el círculo cercano de Geraldine Ponce está desesperado como para recurrir a esa “movida ruin” de convencer a Feliciano de supuestamente “sumarse”. Con la gráfica es lo que están evidenciando, porque, a todas luces, conocían el historial de los “exabruptos” del médico contra su hermano Héctor en cada proceso electoral en el que participa y fueron a buscarlo.

En absoluto, esto fue una estrategia para lograr un mayor posicionamiento político, sino para “pegarle” a quien realmente les puede ganar la candidatura de Morena, que ya sienten segura, pero de una manera “miserable”. Primero, porque no han podido reunir las multitudes que esperaban en este municipio, que es cien por ciento “territorio de Héctor Santana”; segundo, porque incluso Jasmín Bugarín tiene mayor presencia y respaldo en Bahía de Banderas que la propia Geraldine. Dicho sea de paso, ese es otro motivo de la angustia: la senadora con licencia continúa creciendo.

Pero una cosa es cierta: de no ser elegido coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, por razón de género o por lo que sea que defina su partido, definitivamente Héctor Santana García será una pieza clave para ganar con votos Bahía de Banderas. Así que, de ser nominada Geraldine Ponce, lo necesitará, puesto que en su última elección en Tepic ganó de panzazo al ahora regidor Luis Zamora, de Movimiento Ciudadano: lo superó por no más de cuatro mil votos. Dicho sea de paso, “ya está medido” que MORENA perderá la capital. La inconformidad ciudadana por la falta de servicios y las calles en pésimas condiciones no se revertirá, por lo que serán los votos de Bahía de Banderas, Santiago y Compostela los que necesitará para sacar la elección.

Así que, en lugar de estar “chingando” a Héctor Santana, deben pactar acuerdos de respeto y honorabilidad política, tal como se los dijo la propia dirigente nacional morenista, Ariadna Montiel, en su última visita a Nayarit, cosa que le está valiendo “sorbete” al equipo de “asesores” de Geraldine Ponce, puesto que es desde ese “círculo” donde se genera la “guerra sucia” contra Santana y Jasmín Bugarín.

Finalmente: si tuvieran la seguridad de que Geraldine Ponce “ya está palomeada” por la propia presidenta Claudia Sheinbaum, no se valdrían de estas “movidas” ni de la desacreditación del resto de los aspirantes, porque algunos de sus “recalcitrantes” seguidores, perfiles falsos, bots y demás han “dispersado el rumor” de que el “dedazo” de “arriba” ya está definido, algo que tanto criticaron del antiguo régimen priista. En mi opinión particular, “la moneda está en el aire” y vamos a creerle a MORENA que la gente decidirá mediante las encuestas. Va.

 

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