Plumazo
Por Nayar Araiza López
• Su aspiración a coordinar la Cuarta Transformación en Puerto Vallarta exige revisar su desempeño y presencia territorial
Bruno Blancas Mercado, diputado federal por el Quinto Distrito, con cabecera en Puerto Vallarta, ha sido un representante gris, con un desempeño legislativo que deja mucho que desear. Su atención a las problemáticas de los distintos sectores sociales resulta insuficiente frente a las demandas de cambios sustanciales en leyes que les perjudican.
Es como una maldición para los vallartenses tener diputados locales y federales que parecen ajenos a la realidad municipal y que llegan al cargo por coyunturas políticas, pero no responden a las verdaderas necesidades del municipio.
Hoy, esa posición le permite hacer relaciones en Guadalajara y en la Ciudad de México con actores que toman decisiones. La impresión que deja es que trabaja sus relaciones “arriba”, mientras su presencia en el territorio resulta poco visible. Sobresalen las apariciones en eventos de “socialité” para la foto del “feis”, cuando lo que se necesita es trabajo cercano a la población.
Ahora resulta que el “flamante” legislador aspira a ser el coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación en Puerto Vallarta, así nada más. Antes tendría que demostrar cuánto conoce las colonias, los barrios y los ejidos, así como explicar qué resultados respaldan esa aspiración.
Su actuación frente al gobierno de Luis Munguía ha sido más de comparsa que de contrapeso. Su peso político tampoco parece suficiente ya que. cualquier líder de colonia con trabajo constante podría disputarle el respaldo ciudadano. Dicho en el lenguaje del barrio, cuesta imaginarlo ganando siquiera de “jefe de manzana”.
Pero los cuestionamientos a Bruno Blancas tienen antecedentes que conviene recordar y atribuir con precisión.
En abril de 2024, Cecilio López Fernández, entonces su suplente, lo acusó públicamente de fraude, traición y engaño, según publicó Reporte Diario Vallarta. El medio señaló que, hasta la fecha de aquella publicación, Blancas no había respondido a esas acusaciones. Se trata de señalamientos del denunciante, no de responsabilidades acreditadas por una resolución judicial.
Por su parte, Gerardo Sandoval Ortiz retomó en Contralínea el reclamo de López Fernández sobre un préstamo por casi 200 mil pesos, solicitado a una caja popular con sede en Nuevo Vallarta. Según la versión del exsuplente reproducida por el columnista, había participado como aval y comprometido su vivienda como garantía.
Reporte Diario también publicó un cuestionamiento sobre sus ingresos de 2021, sostuvo que sus percepciones se acercaban a los dos millones de pesos, mientras su declaración patrimonial registraba alrededor de un millón 77 mil. Esa comparación corresponde a los cálculos del medio y requiere cotejar periodos y conceptos antes de considerarla una irregularidad acreditada.
Otro episodio fue su licencia de 2025. En una columna publicada el 8 de abril, Sandoval Ortiz cuestionó que la ausencia anunciada por motivos de salud, inicialmente estimada en unos 15 días, se hubiera extendido a 40. El autor vinculó esa separación con presuntas tareas de promoción de Lenia Batres y distribución de “acordeones” para la elección judicial. Esa interpretación debe identificarse como un señalamiento del columnista.
En agosto de 2022, Jorge Olmos Contreras, en Vallarta Uno, calificó como un fracaso los resultados de candidatos que, según su columna, Blancas había apoyado mediante acercamientos con liderazgos del Partido Verde. Sin embargo, hay que precisar que una nota de AZ Noticias incluyó al propio Blancas entre los consejeros electos. La crítica a sus aliados no equivale a afirmar que él quedó fuera del Consejo.
Con esos antecedentes, MORENA tendría que revisar cuidadosamente cualquier posibilidad de ascenso o designación, ya que permitirlo sería un error garrafal puesto que hay cuadros con mayor peso, presencia territorial y popularidad.
Una decisión equivocada podría dejarle en bandeja de plata la reelección a Luis Munguía. Las relaciones “arriba” pueden abrir puertas, pero el respaldo ciudadano se construye abajo, en las colonias, los barrios y los ejidos.Va.
