Por Nayar Araiza López
El accidente una cruda lección para MORENA
*Debe erradicarse «si o sí» el «acarreo»
El terrible accidente del autobús que regresaba del acto con la Presidenta Claudia Sheinbaum, en donde lamentablemente fallecieron 4 personas, es una dura y cruda lección para MORENA así como para el Gobierno en sus tres niveles, que deben «si o sí» erradicar esas prácticas del antiguo régimen que tanto criticaron, pero que en la actualidad, lejos de desaparecer, las reproducen y perfeccionan al 200 por ciento multiplicadon por el Pi.
El «acarreo» que además genera gastos que no creo los políticos «paguen de su bolsillo» es totalmente innecesario, es una estrategia «fantasma», «superficial», cavernícola y caduca para demostrar fuerza electoral, ya que le «cobran» y «obligan» a la gente enlistada en los programas sociales para «llenar camión». «Patrañas» que fueron por su «propia voluntad».
Igualmente tienen responsabilidad en estos lamentables hechos, los aspirantes morenistas a presidentes municipales y a Gobernador, que en su ambición política por «ganar» las candidaturas, llevaron al «matadero» a estas personas.
O de verdad piensan que llevar dos, tres o cuatro autobuses en mal estado mecánico y choferes cansados, estresados por sus bajos salarios, condiciones que provocan los accidentes, eso: ¿van a definir sus candidaturas?. Por supuesto que no.
Creo que al ser una convocatoria digamos «oficial», de la gira nacional con motivo del segundo Informe Presidencial, bastaba con los ciudadanos que pudieran concentrarse en la capital.
Aquí es donde tiene razón el Senador con licencia Pavel Jarero y el diputado Luis Enrique Miramontes Vázquez, cuando afirman que quienes llegaron al partido, con la formación del «viejo PRI», refiriendo y reprochando precisamente esas prácticas a las que estaban acostumbrados, ya no caben en estos tiempos ni en una democracia, como la «dádiva» para llenar una plaza pública o el «acarreo» para «llenar un camión», que esta vez, tuvo un triste y trágico final.
Mis sinceras condolencias a las familias que se enlutaron por un motivo «que no debió ser». Va.
